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Siempre que empezaba un nuevo mundial, salían a la venta diferentes álbumes que se podían llenar con las figuritas de todos los equipos participantes.

Casi siempre estaba separado por continentes, de manera que al pasar las páginas uno podía toparse con América, Europa, África, etc. Claro está, no estaban todas las naciones del mundo, sino los países que habían podido clasificar a la fiesta mundialista que se celebra cada 4 años.

Por lo general los colores del álbum estaban asociados al país que fungía como sede del mundial de turno, aparte de contener imágenes alegóricas a los monumentos más importantes del país anfitrión. Y como extra había un pequeño resumen en algunas páginas que describía a la nación donde se iba a realizar el mundial.

La cantidad de páginas que se dedicaba a cada país solía variar dependiendo de la importancia del país participante dentro del torneo mundialista. En otras palabras, un equipo que participaba por primera vez no recibía la misma atención que un equipo ganador de mundiales, lo cual es comprensible.

Desde niños hasta adultos, pasando por los jóvenes, todos se entusiasmaban por ir al quiosco más cercano a comprar las figuritas para llenar el álbum. Incluso había grupos organizados para ver quien llenaba el álbum primero, y si el estilo era más cooperativo, se intercambiaban las figuritas que les salían repetidas.

Cada sobre solía traer entre 5 a 7 figuritas, las cuales, evidentemente, no se podían seleccionar con anticipación. Era un sorteo que les salieran las figuritas necesarias para pegarlas en el álbum y no unas que ya se tenían.

Otra forma de entretenerse, pero sin necesidad de ir a ninguna parte sino directamente desde el teléfono móvil es ingresar a https://casino.netbet.com.mx/.

Las figuritas más buscadas eran las que mostraban a los jugadores estrellas de las selecciones del momento. Por algo eran las más difíciles de encontrar y las más cotizadas. Hablando de cotizaciones, se han visto subastas de álbumes llenos de cromos, como se puede apreciar leyendo esta noticia.

Para los que hayan estado en edad escolar al momento de que saliera un álbum de figuritas, pueden recordar la expectativa por completar la página del país de donde uno es. Era una oportunidad para interactuar con los protagonistas de los partidos de fútbol, así no sea en un campo de fútbol.

En algunas ocasiones repartían premios para aquellos que pudieran llenar el álbum sin que les faltara ni una sola figurita. Toda una proeza súper difícil, que requería constancia y dedicación, aparte de mucho dinero para comprar todos los días los sobres de figuritas.

Como conclusión es prudente mencionar que las anécdotas relacionadas con coleccionar cosas del fútbol siempre serán dulces recuerdos, que conectarán a muchos con la emoción del deporte.

De la misma manera, es posible que al revisar el closet se consiga un álbum que se llenó cuando niño con la ayuda de un hermano o padre, lo cual trae aún más nostalgia. Por lo tanto, es fácil ver que recopilar suvenires alegóricos al balompié suele inspirar nostalgia y buenos sentimientos.