La selección española ya tiene hoja de ruta para la próxima Liga de Naciones y, la verdad, el camino no invita precisamente a la relajación. El sorteo celebrado en Bruselas dejó a la Roja encuadrada en el Grupo A3 junto a Croacia, Inglaterra y la República Checa, tres selecciones con carácter, experiencia y argumentos suficientes para convertir cada jornada en una prueba seria. Así que sí, habrá fútbol de alto nivel desde el primer silbido inicial.
Un grupo de máxima exigencia
En cuanto se conocieron los emparejamientos, quedó claro que a España le espera una fase de grupos intensa. Croacia vuelve a cruzarse en el camino, algo que ya casi parece tradición en los últimos torneos. El equipo balcánico mantiene ese ADN competitivo que le ha permitido estar presente en las grandes citas durante la última década, y aunque su generación dorada avanza hacia el relevo natural, sigue siendo un rival incómodo, orgulloso y difícil de desarmar.
Inglaterra entra en escena como uno de los grandes focos del grupo. Lleva tiempo demostrando regularidad en fases finales y, en sitios de bet como Betfair, se mantiene entre las selecciones mejor posicionadas en las cuotas al campeón. Con talento, experiencia y una final europea todavía reciente en la memoria colectiva, los ingleses llegan con ambición renovada.
Por su parte, la República Checa completa el grupo con un perfil menos mediático, aunque igualmente peligroso. Se trata de un equipo disciplinado, bien estructurado y acostumbrado a competir sin complejos frente a selecciones de mayor cartel.
Recuerdos recientes que alimentan la confianza
Si algo puede sostener el optimismo es el historial reciente. España superó a Croacia con claridad en la pasada Eurocopa y terminó levantando el título tras imponerse en la final a Inglaterra. Esos precedentes refuerzan la sensación de que la Roja sabe cómo manejar este tipo de escenarios exigentes.
También frente a la República Checa hay antecedentes positivos en la Nations League, con victorias convincentes que dejaron buenas sensaciones. Pero en el fútbol rara vez se repite de forma automática y cada edición trae su propia historia. Por eso, más que mirar atrás, el equipo de Luis de la Fuente deberá centrarse en construir su presente partido a partido.
Un calendario apretado y sin margen para el error
La fase de grupos se disputará entre finales de septiembre y mediados de noviembre de 2026, con seis jornadas concentradas en pocas ventanas internacionales. Los dos primeros avanzarán a cuartos de final, mientras que el tercero tendrá que jugar un playoff por la permanencia y el último descenderá directamente. Con este formato, cada punto cuenta y cualquier tropiezo puede complicar el panorama.
España parte como clara favorita en las apuestas online dentro de su grupo, una condición que se ha ganado a pulso gracias a su rendimiento reciente: campeona de Europa, campeona de la Nations en 2023 y finalista en la última edición.
La primera gran prueba tras el Mundial
Más allá de la clasificación, esta Liga de Naciones servirá como termómetro competitivo tras el Mundial de 2026. Enfrentarse a selecciones de este nivel permitirá medir el estado real del grupo y ajustar piezas en un proyecto que combina juventud con futbolistas consolidados.
En definitiva, el sorteo ha dibujado un escenario atractivo, exigente y lleno de estímulos. España sabe que no tendrá margen para distracciones, pero también es consciente de que estos son los desafíos que fortalecen a los equipos que aspiran a mantenerse en la élite. Ahora queda esperar al otoño y comprobar si la Roja vuelve a responder cuando la presión alcance su punto más alto.