Mon. Sep 7th, 2026

En la vuelta de la final del Clausura 2024, América y Cruz Azul quedaron atrapados en una jugada polémica, cuando Marco Antonio Ortiz señaló penal tras el contacto de Carlos Rotondi sobre Israel Reyes. La cabina de video recomendó revisar la acción, el árbitro central acudió al monitor, mantuvo su decisión y Henry Martín convirtió el cobro que definió el título. La escena dejó claro uno de los límites del VAR: las cámaras aportan más evidencia, pero un mismo contacto todavía admite interpretaciones distintas. Este artículo explica cómo opera el VAR, qué ha corregido, dónde conserva márgenes de criterio y cómo cambió la experiencia de seguir un partido.

Del experimento al reglamento: cómo llegó el VAR al fútbol mexicano

El VAR comenzó a desarrollarse en 2016, cuando el IFAB autorizó una etapa de pruebas para comprobar cómo podía ayudar el video en jugadas capaces de cambiar un partido. Durante los dos años siguientes se probaron distintos procedimientos, se capacitó a los árbitros y se definieron los casos que podían revisarse. En 2018, el sistema quedó incorporado a las Reglas de Juego. México también pasó por una etapa de preparación antes de llevarlo a la primera división. La Liga MX comenzó a usarlo durante el Apertura 2018, a mitad de temporada. En aquellos años, cada partido contaba con una cabina móvil instalada en el estadio y con árbitros mexicanos capacitados para trabajar como VAR y AVAR. Ese modelo se mantuvo hasta enero de 2025, cuando la Comisión de Árbitros puso en marcha el VAR centralizado en Toluca. Desde ahí operan seis cabinas conectadas con los estadios, una medida pensada para unificar criterios y reducir los tiempos de decisión. El siguiente cambio llegó en el Clausura 2026 con el estreno del fuera de lugar semiautomático en la Liga MX. La herramienta comenzó a utilizarse desde la primera jornada y tuvo su primera intervención en el duelo entre Tijuana y América. El sistema trabaja con tecnología de un proveedor certificado por FIFA y mantiene la validación final en manos de los árbitros de video.

Cómo funciona el VAR 

¿Quiénes están en la sala de video?

En la sala de video trabajan el VAR, el AVAR y un operador de imágenes que localiza los ángulos necesarios para la revisión. Cada quien vigila algo distinto, desde la jugada del balón hasta lo que ocurre lejos de ella. Todos hablan por radio con el árbitro central, quien recibe una descripción de los hechos y conserva el mando de la cancha. En la Liga MX, ese grupo opera desde el centro de Toluca.

Las situaciones que puede revisar el VAR

El protocolo permite intervenir en gol o no gol, penal o no penal, tarjeta roja directa, confusión de identidad y una expulsión derivada de una segunda amarilla claramente incorrecta. Una falta a media cancha o un saque de banda mal cobrado quedan fuera porque no definen el marcador y detendrían el juego sin necesidad.

El protocolo: verificación, recomendación y revisión en monitor

Todo empieza con una verificación silenciosa que el aficionado no nota, porque el juego sigue mientras la sala de video compara ángulos. Si aparece algo grave, el VAR avisa al árbitro central, quien señala su auricular para indicar que recibe información. Según el tipo de jugada, puede aceptar la información del VAR o acudir al monitor para una revisión en campo. La decisión final corresponde al árbitro, y la intervención exige un error claro y manifiesto o un incidente grave inadvertido.

Las cámaras y el fuera de juego semiautomático

El sistema utiliza una red de 28 cámaras en cada estadio para generar datos tridimensionales de las jugadas y seguir la posición de los futbolistas. El sistema procesa los datos captados por esas cámaras y genera una réplica digital de la jugada en tres dimensiones. Al detectar una posición adelantada, manda un aviso a la sala de video, donde un operador valida el instante del pase antes de que salga al aire.

Cómo el VAR cambió la forma de ver un partido

Desde que llegó el VAR, seguir un partido exige atención también a lo que ocurre después del silbatazo. Cuando hay una revisión, la transmisión repite la jugada desde varios ángulos, muestra el gesto del árbitro central y trata de identificar qué acción está bajo análisis. En la tribuna, la reacción depende muchas veces de esa señal, sobre todo en goles, penales, expulsiones y fueras de lugar cerrados. La pausa altera el ritmo del encuentro y obliga al aficionado a esperar antes de dar una jugada por resuelta. Durante esos segundos, muchos revisan el teléfono para buscar otra repetición, consultar estadísticas o comparar lo que publican periodistas y medios deportivos. Quienes además siguen los momios pueden aprovechar esas pausas para comprobar si la casa de apuestas ya reaccionó ante una posible decisión del VAR. Una reseña de 10Bet, por ejemplo, permite conocer cómo funciona la plataforma y qué tan cómodo resulta consultar los momios desde el celular durante el partido. Si el VAR anula un gol, concede un penal o cambia una expulsión, los momios pueden ajustarse casi de inmediato.

La discusión tampoco se cierra con el resultado. Una jugada revisada suele reaparecer en programas deportivos, publicaciones de árbitros y conversaciones entre aficionados, donde se comparan tomas, tiempos de revisión y criterios. El VAR convirtió esas imágenes en parte habitual del análisis de la Liga MX y dio al público más elementos para discutir cada decisión.

Lo que el VAR sí ha mejorado

Durante la fase internacional de pruebas, un análisis de 804 partidos mostró que la precisión de las decisiones revisables aumentó de 93 a 98.9 por ciento, mientras que el tiempo perdido por el uso del VAR quedó por debajo del uno por ciento del tiempo total de juego. Los goles adelantados por centímetros dejaron de depender de la vista del asistente en movimiento, y el fuera de lugar semiautomático acortó revisiones que antes consumían minutos completos. Dentro del área también se notó el cambio, porque los defensas moderaron los jalones de camiseta en los tiros de esquina al saber que una cámara sigue cada duelo. La confusión de identidad, que antes dejaba a un jugador amonestado por una falta ajena, hoy se corrige durante el mismo partido. Y la reconstrucción en tres dimensiones de la transmisión le permite al aficionado revisar la misma posición que evaluó la sala de video, con la línea trazada sobre el hombro o el pie que definió la jugada.

Las críticas que no se han resuelto

El tiempo de revisión sigue entre las molestias más visibles. La FMF reportó para Guardianes 2021 un promedio de un minuto con 27 segundos en las revisiones en cancha. Para el cuerpo arbitral, ese lapso puede corregir una decisión grave, mientras la tribuna siente una interrupción que enfría el festejo y rompe el ritmo. La falta de una explicación audible agrava la espera cuando el público desconoce qué se está revisando.

La subjetividad tampoco desaparece con más cámaras. Una posición adelantada puede apoyarse en coordenadas, pero la intensidad de un contacto, una mano sancionable o una posible interferencia exigen interpretación. André Jardine mostró esa inconformidad tras el Pumas-América de marzo de 2026, cuando reclamó que el VAR no interviniera ante una posible mano en el área de Pumas.

También hay diferencias entre competencias y criterios arbitrales. Desde julio de 2026, el IFAB permite que cada competencia autorice la revisión de un tiro de esquina claramente concedido por error, siempre que la decisión pueda corregirse de inmediato y sin retrasar la reanudación. Si una liga adopta esas herramientas y otra las deja fuera, el aficionado recibe experiencias distintas ante jugadas parecidas. La Comisión de Árbitros defiende la homologación, los técnicos piden consistencia y la tribuna exige saber por qué cambió una decisión arbitral.

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